¿Qué sentido le doy a la docencia en mi vida?
Siento que enseñar lo mucho o poco que sé es mi forma de ayudar a los demás, dejando una huella en otros, pues me doy cuenta de como mis alumnos descubren quiénes son, qué habilidades tienen, que pueden soñar y sobretodo que pueden lograr todo. La docencia no solo se trata de enseñar o transmitir conocimientos sino también valores, experiencias de aprender todos los días, mis alumnos también me enseñan a mí. Ofrecer no solo el conocimiento que tengo, sino también un apoyo emocional. Siendo una persona paciente, creativa, adaptable y dispuesta a mejorar en cada reto que la vida me ponga.
¿Qué busco reivindicar en mí practica docente?
Tengo cosas en las que necesito mejorar, creo que algo en lo que me he tratado de enfocar en todas mis prácticas es en como compartir y transmitir los temas que se necesitan ver, estudiando y buscando información que creo que los niños necesitan o que creo que me van a preguntar por cualquier curiosidad y no cerrarme a que solo sea lo que el libro diga. También me gustaría mejorar en la evaluación empezando desde cómo elaborar los instrumentos y saber utilizarlos adecuadamente pues siento que a veces solo los llenamos por llenar y no me doy a la tarea de saber si realmente ese instrumento me funciona para lo que quiero evaluar o no. Saber cómo controlar mis emociones para ayudar a que mis alumnos las sepas llevar a cabo.
Reivindicación de mi practica docente
Reivindicar mi práctica docente implica asumirme como una maestra en constante proceso de formación y reflexión, consciente de que enseñar no se limita a transmitir conocimientos, sino a acompañar de manera integral a mis alumnos en su desarrollo académico, personal y emocional. Reconozco que mi labor tiene un impacto significativo en la vida de los niños, pues a través de la enseñanza también se fortalecen valores, habilidades, sueños y la confianza en sí mismos.
Busco reivindicar una práctica pedagógica que favorezca el aprendizaje significativo, relacionando los contenidos con los saberes previos, el contexto y las experiencias de mis alumnos, evitando limitarme únicamente a lo que establecen los libros de texto. Para ello, considero fundamental mantener una actitud de investigación constante, anticiparme a las inquietudes de los estudiantes y fomentar su participación activa, reconociéndolos como protagonistas de su propio aprendizaje.
Asimismo, reivindico la importancia de mejorar los procesos de evaluación, diseñando y utilizando instrumentos que realmente permitan valorar los avances, dificultades y procesos de aprendizaje, y no solo cumplir con un requisito administrativo. Esto implica reflexionar sobre el sentido de la evaluación y su función formativa dentro del aula.
De igual manera, reconozco la necesidad de fortalecer el manejo de mis emociones, entendiendo que mi equilibrio emocional influye directamente en el ambiente escolar y en la manera en que acompaño a mis alumnos. Considero esencial atender la diversidad del aula, respetar los ritmos y estilos de aprendizaje, y adaptar mis estrategias para brindar igualdad de oportunidades a todos.
Finalmente, reivindico una práctica docente basada en la ética, la creatividad y el compromiso profesional, abierta al cambio y a la mejora continua, donde el aprendizaje sea un proceso compartido, en el que tanto alumnos como docente crecemos y aprendemos día con día.


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